2 de noviembre de 2008
Un domingo feroz
Es un domingo feroz, como tantos otros, agravado quizá por la melancolía característica del otoño. Arrebujada contra el radiador del salón, apenas alcanzo a escuchar el tic tac del reloj entre los ruidos incesantes de la calle. Es como si el frío se filtrase por los cristales y detuviese las manecillas, liberándolas así de la carga del tiempo. Del mismo modo siento un vacío en el pecho: es la angustia cruel que surge entre el latido que se va y el latido que no llega. Es la desidia, el miedo, el dolor, la nostalgia; todos ellos se acumulan en mi corazón igual que las nubes en este cielo encapotado. Son los errores del pasado que regresan, y las incertidumbres del mañana que despiertan. Es un domingo feroz, de otoño, que me devora.
3 de mayo de 2008
Pasen y vean: "El otro mundo al lado del espejo"

Con todos ustedes y recién llegado de los lugares más recónditos y exóticos de mi subconsciente, el único, el inigualable, el apasionante mundo al otro lado del espejo.
¿Por qué contentarnos con una realidad monótona y gris, donde todo es lo que parece ser? Hagamos de este mundo aburrido el hogar de la fantasía, de los sueños, de los recuerdos felices y de la magia.
¿Por qué conformarnos con nuestro propio reflejo en el espejo, cuando podemos echar un vistazo a lo que hay más allá? Quien no deje volar su imaginación tendrá una vida vacía, porque...
...no se puede leer un cuento a un niño sin una sonrisa en los labios.
...no se puede sentir la calidez de una tarde de otoño sin cerrar primero los ojos.
...no se puede entender lo que dicen los pájaros si no creemos firmemente en ello.
...no se puede saborear cada palabra de un libro si no la dibujamos en nuestro pensamiento.
Pasen y vean, damas y caballeros, les prometo que no se arrepentirán.
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